Mons.Rafael Cob: "La familia, el cuidado de la naturaleza y las vocaciones son los desafíos de nuestro Vicariato"

El Vicariato Apostólico de Puyo está iniciando el nuevo Año Pastoral 2016-2017. El regreso de su pastor, Monseñor Rafael Cob García, tras unas merecidas vacaciones en su país de origen, España, viene a dar de alguna manera el pistoletazo de salida a un calendario en todas las parroquias e instituciones del VAP lleno de actividades.

“Estoy muy contento de estar de nuevo a nuestra Iglesia del VAP, que tanto queremos, y de reanudar el trabajo con nuevas energías”, indica el Sr.Obispo, quien, ante todo, agradece a Dios, “porque nos da la vida y el tiempo para servirle y trabajar por su Reino”.

En cuanto al Año Pastoral 2016-2017, Rafael Cob recordó las líneas generales marcadas, durante la Asamblea General del VAP, celebrada a finales de junio e inicio de julio, y durante la cual se redactó el Plan Pastoral. “En el Plan se detectaron los desafíos que nuestra Iglesia tiene y las líneas de acción a realizar para que nuestro trabajo sea verdaderamente eficaz”, señala el Obispo de Puyo y desgrana esta tarea: “Tenemos en desarrollo el proyecto de las Santas Misiones Populares, que es el marco referencial e iluminador, pero hay unos desafíos concretos: la familia, el cuidado de la naturaleza y las vocaciones a la vida sacerdotal y consagrada”.

Por ello, Monseñor Rafael Cob apuntó a seguir trabajando la encíclica Laudato si’, de cuya promulgación se cumple un año, y en la escucha y acompañamiento a los jóvenes que sienten el llamado a dedicarse al servicio de los demás a través de la Iglesia y la vocación misionera. “Creo –apunta- que todos debemos ser misioneros y necesitamos sacerdotes y consagrados que trabajen por el Reino de Dios”. 

Finalmente, el Sr.Obispo subraya que “las parroquias están con los brazos abiertos para recibir a todos” y agradece el compromiso de los laicos en la labor diaria, de quienes dice que “tienen la tarea de ser testigos y apóstoles en sus comunidades y parroquias”, impartiendo la bendición para sacerdotes, religiosos, agentes de pastoral y pueblo fiel, “porque nada podríamos hacer sin la Gracia de Dios”.